Unidad Profesional del Balsas


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Ajuchitlan del Progreso

Nuestros Pueblos



Esta población se encuentra a 250 metros sobre el nivel del mar, con un clima que va de los 40º C en los meses de abril y mayo, hasta los 11º C durante el invierno, con una precipitación pluvial durante el verano de mil milímetros. Se localiza al pie de la Sierra Madre del Sur, en la margen izquierda del río que lleva el mismo nombre. Los suelos en esa regió son de
chernozem, aptos para la agricultura y la ganadería. Sus lomeríos y llanuras, se encuentran cubiertas de selva baja caducifolia. De ahí que entre su flora abunde el huizache, mezquite y el espino, entre una gran diversidad de especies. La fauna no es menos rica, pues es bastante varieda, como el cuinique, la zorra, el venado, el gato montés, el tlacuache, el zorrillo, el armadillo, el coyote, la víbora de cascabel, la onza y otros más; así como aves distintas en colores y familias, como de las del paraíso, el pájaro carpintero, la chachalaca, etc.

Ajuchitlán,es el nombre con el que se le denomina actualmente a esa población. En lengua náhuatl se le decía Axuchitlan, que significa agua florida: de atl, agua; xóchitl, flor; y tlan, partícula abundancial. Aunque en idioma cuitlateco, lengua anterior al náhuatl que hablaban sus primeros pobladores, se le llamó titichucumo, y tenía el mismo significado: lugar de agua florida. Los españoles conquistadores que llegaron a estás tierras le nombraron Asuchitlán y después Axuchitlán, pues así entendían el nombre que pronunciaban los indígenas. Este lugar era frontera entre tarascos y mexicas, por lo que eran tributarios del cazonci de Pátzcuaro. Por su posición geoestratégica natural, todo indica que era una guarnición purhépecha gobernada por un militar. Aunque en Ajuchitlán se hablaba el tarasco, era una comunidad esencialmente cuitlateca, idioma que se extendía más arriba del río Balsas, hasta llegar a Tetela.

Los evangelizadores que en la segunda mitad del siglo XVI llegaron a estos lares, le dieron por santa patrona a la Purísima Concepción. Para 1619, Ajuchitlán era beneficio de clérigos y esta entonces a favor del bachiller Joseph Madaleno, criollo de Valladolid. Tenía 400 y más vecinos casados, y 100 personas solteras y viudas. También una muy buena iglesia con ricos ornamentos y plata labrada; contaba de igual manera con una capilla de indios músicos, como la tienen todas las iglesias de este obispado, que es la madre de las chirimías, donde se enseñan trompeta, flauta, campanas y órgano.

En 1528, Ajuchitlán fue encomendada a Cristóbal Martín de Gamboa y se convirtió en corregimiento en 1533. Ante el maltrato a los naturales por los encomenderos de la región, en 1554 se le dio jurisdicción al corregidor del lejano Tiripetío, porque no había magistrado residente allí. Para 1560, la población contó con un corregidor, que se encargó de Coyuca, Cutzamala y Pungarabato. Un año antes (1559), al descubrir yacimientos de minerales preciosos en las cercanías de Capulalcolulco, esa autoridad extendió su jurisdicción hasta las minas de Tetela, ya como alcalde mayor. Que alcanzó también a Cutzamala y alguna vece a Coyuca, que junto con Pungarabato, eventualmente eran subordinadas a la alcaldía mayor de Guaymeo-Zirándaro. En 1579, Asuchitlán tenía 31 pueblos sujetos, de los cuales sólo Poliutla y Totoloapan sobrevivieron a las congregaciones de 1594 y 1604. Para 1743, la alcaldía mayor de Tetela del Río, trasladó su sede a la población de Ajuchitlan. En 1786, figuraba ya como subdelegación del intendente de México.

Ya en 1649, el beneficio de Ajuchitlan constaba de tres pueblos, la cabecera principal que lleva ese nombre y el de la Asunción de María, así como el de San Miguel y San Joseph. Los cuatro lugares están muy cerca uno de otro, pues no hay mucha distancia entre ellos y toda su administración se da en un espacio de 5 ó 6 leguas. Habitan en toda la comarca 300 indígenas que hablaban lengua mexicana y cuitlateca, y pertenece además, al Arzobispado de México.

Como a la región le bañan dos ríos, sus tierras son amables para el cultivo de maíz y algodón que hacen los indios, quienes también tejen manta y trabajan en las minas de la región. Entre ellas, la del real de minas de los azogues que fundó en 1649 don Luís de Berrio, a dos leguas de distancia de Ajuchitlan. Como todos los indígenas de la Tierra Caliente, se distinguen por ser buenos católicos y bien adoctrinados.

En la comarca hay buenas iglesias y bien proveías de ornamentos. Cuenta con dos o tres haciendas una de un español y su familia, que tiene un trapiche pequeño. Una más es ganadera y en la última está el hospital de Ajuchitlan, fundado en un pueblo de indios llamando San Felipe. Las propiedades son beneficio de un clérigo, que recibe tasación de los indios y 250 pesos de su majestad, a través de la caja Real de México.

Al igual que muchos pueblos del Balsas, el número de habitante indígenas disminuyó considerablemente a lo largo de la colonia española, por las diferentes causas que hemos visto en otros apartados. En 1570, había alrededor de 3 mil 800 naturales tributarios en la región de Ajuchitlán, (2 mil 100 naturales tributarios estaban en Ajuchitlan-Cutzamala y el resto en otros). Para 1580 ya había 3 mil 130, en 1650 sólo 525, y 275 en 1690. Sería hasta 1801, cuando se vería nuevamente un incremento en el número de tributarios, que alcanzaría en los pueblos de los alrededores la cantidad de 3 mil 110. Sesenta años antes (1743), se tiene el registro que todavía los naturales hablaba el cuitlateco en Ajuchitlan.

Las minas de la región, atrajeron a fines del siglo XVI a españoles y mulatos por igual. A mitad del XVII (1649), los minerales más importantes eran el de Nuestra Señora de la Concepción, en las cercanías de Ajuchitlan; y el de Tlachiapa en las de Cutzamala. Aunque para 1743, hubo en la sierra otra área minera que entró en bonanza. Para entonces ya había en la zona 65 familias españolas, 110 mestizas y 220 mulatas. Tal fue el crecimiento de estos grupos, que para 1801, ya había mil 86 tributarios mulatos y negros libres.

Durante la lucha independentista por su posición estratégica la población de Ajuchitlán, atestiguó varias acciones militares entre los realistas e insurgente, y el encarcelamiento en la vieja iglesia del lugar (data del siglo XVI) de los insurgentes Sixto Verduzco, Ignacio López Rayón y Nicolás Bravo, liberados posteriormente por el general Vicente Guerrero. En 1811, al crear el general José Ma. Morelos y Pavón la Provincia de Tecpan, está población quedó en su jurisdicción. En ese contexto de la guerra, dos años más tarde (1813), el mismo Morelos se entrevistaría ahí con el subdelegado de la provincia, para informar sobre los planes del Congreso de Representantes que se llevaría acabo en la ciudad de Chilpancingo.

Ya para 1819, Vicente Guerrero se ocultó entre los habitantes de Ajuchitlán, de los ejércitos virreinales que le perseguía. Dos años más tarde, al ser consumada la independencia de México (1821), a través de los acuerdos firmados en el Plan de Iguala entre el general Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, este último se convirtió en emperador del Estado naciente, y durante su breve reinado, la población de Ajuchitlán formó parte de la Capitanía General del Sur (1821).

Al crearse el Estado de Guerrero el 27 de octubre de 1849, Ajuchitlán se convirtió en la primera cabecera del distrito de Mina, categoría que perdió empezada la segunda mitad del siglo XIX, durante la época de Reforma, debido a los ataques de las fuerzas conservadoras contra los liberales juchitlecos que hacían mayoría en el pueblo y políticamente le daban ese distintivo a la población. Años más tarde (el 29 de junio de 1871), bajo la presidencia de Benito Juárez, esta población fue elevada a categoría de villa y cabecera municipal.

Cabría apuntar también, dentro de los anales de la población, que en el año de 1833, se vio fuertemente sacudida por una epidemia de cólera morbo que afecto severamente a sus habitantes. En la actualidad, Ajuchitlán cuenta con una importante red carretera que en su mayoría es de terrecería y brechas, solamente la que va a la cabecera municipal está pavimentada. Existen también aparatos telefónicos, telégrafo y correo. Su población económicamente activa se dedica a la agricultura, ganadería, pesca, industria y comercio. De ello destaca la producción de maíz, melón, hortalizas y ajonjolí; criaderos de bovinos y porcino principalmente; fabricación de alimentos; y la adquisición y explotación de maquinaria agrícola.




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